XVII Domingo del Tiempo Ordinario, 2 de octubre de 2016
Muy buenos días, hermanas y hermanos. ¡Sintámonos bienvenidos a la casa del Señor! Aprovechemos de saludar a quienes están compartiendo nuestra Celebración del XXVII Domingo Ordinario. Hoy podríamos mirar… a quien está cerca de nosotros, dejarnos mirar… y permitir… que el Espíritu de Dios nos inunde… para encontrarnos, desde ya, con el Señor. Ahora, centremos nuestro corazón en el Jesucristo y entreguémosle todo lo que hay en nuestra existencia para que Él tome las riendas u obre con poder. Vivamos este ratico de visita al Amigo Fiel y celebremos que Él se nos entrega con todo su amor. Hoy la Palabra nos recuerda cuán importante es vivir nuestra fe, sin preocuparnos tanto de su tamaño como de lo que ésta pueda producir: frutos de servicio y amor. Una fe que nos da seguridad en Aquel que jamás nos desampara, porque Él actuará en el momento acertado, no cuando lo queramos nosotros. Hemos de tener confianza en que el Señor sí sabe lo que hace y su amor por nosotros es permanen...