Domingo de Ramos, 20 de marzo de 2016
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días para todas y todos ustedes! Hoy es día de júbilo y de alegría en el cual se percibe, además, el amor que llega al más grande sacrificio: la Cruz. Nuestro Señor Jesucristo, quien hasta ese momento había hecho callar a los demonios cuando declaraban su filiación divina, hoy permite a todos –y si fuera preciso, hasta a las piedras- proclamar que Él es Rey. Con esta aclamación iniciamos la Semana más trascendental de todo el año litúrgico, aquella en que evocaremos la Primera Eucaristía y el mandato del amor y servicio, así como el sacerdocio de los Apóstoles y sus sucesores. Viviremos el dolor del juicio amañado y la condenación de Jesús, a quien podremos acompañar en su Camino de Cruz. Ya muerto, consolaremos a María, su Madre; pero, también descubriremos el sepulcro vacío y nos gozaremos en su Resurrección. ¡Es la gran semana! Vivamos estos días con una fe renovada y renovadora, que agradece a Dios tan grande amor. Permitámo...