XIX Domingo Ordinario, 12 de agosto de 2018
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días, hermanos! Reciban la más fraterna bienvenida a nuestro encuentro de hijos y hermanos con Aquél que nos amó hasta el extremo de dar Su vida por nosotros, Jesucristo, el Señor, nuestro único y verdadero Salvador. Profundizando un poco más en el tema de la Eucaristía, observemos a la persona que se une a Cristo Eucaristía –débil, necesitado del amor y la fortaleza de Dios-, así como a Aquél a quien se unen –Dios todopoderoso, todo misericordia, vida plena. Solo así comprenderemos el gran poder de nuestra acción de gracias. Por eso, si hoy sentimos que el desconcierto, la debilidad o la impotencia se han apoderado de nuestra existencia, demos el paso de confianza a la vida sacramental y, llenos de fe, experimentemos el amor sanador y fortalecedor que Jesús nos ofrece. PENITENCIAL 1. Porque no siempre buscamos alimentarnos de Ti en nuestros momentos de debilidad. ¡ Señor, ten piedad! 2. Por no dar testimonio de Dios en nuestro comporta...