XXV Domingo del Tiempo Ordinario 20 de septiembre de 2015
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días para todos, hermanas y hermanos! Les damos la bienvenida a nuestro encuentro fraterno con el Señor de la Vida, Jesucristo, con el Padre y con el Espíritu Santo. Nos sentimos a gusto cuando vamos a cualquier lugar y nos atienden bien; sin embargo, pocas veces nos fijamos que hay personas encargadas de hacerlo y admiramos el esplendor de lo que se hace pero menospreciamos a quienes nos han atendido, a quienes nos han servido. Olvidamos, con frecuencia, que mientras más humilde es el servicio, más fundamental es que se haga para bienestar de todos. El Señor nos anima a llenarnos de sabiduría, de esa que nos lleva a servir a los demás, no por lo que vistan o tengan o hagan sino porque son personas, hijos de Dios, no importa cuán humildes sean. Y, como los niños, podremos compartir y servirnos mutuamente con alegría, olvidando ofensas y disponiéndonos a la unidad que deben vivir los hijos de Dios. Que busquemos siempre ser los primeros en l...