XXVI Domingo del Tiempo Ordinario 25 de septiembre de 2016
Muy buenos días, hermanas y hermanos. ¡Sintámonos bienvenidos a la casa del Señor! Aprovechemos de saludar a quienes están compartiendo nuestra Celebración del XXVI Domingo Ordinario, dejando que nuestros corazones se llenen de buenos deseos por ellos, recibiendo los suyos (animar a saludar)… Ciertamente, es una buena manera de encontrarnos con el Señor. Ahora, dejemos que nuestro corazón se centre en el Señor, a quien hemos de entregar estas personas a quienes acabamos de saludar y cada elemento y momento de nuestra existencia. ¡Él sabrá qué hacer! Por eso, conviene que nos dispongamos a vivir y participar en la Celebración en la que el mismo Jesús se nos entregará. La Palabra de este día nos alerta sobre la manera en que vivimos, porque nuestra mirada muchas veces se queda en nosotros o en nuestros círculos más íntimos y se olvida que hay muchos en torno a nosotros que podrían vivir un poco mejor si tan solo nos dispusiéramos a acercarnos, tomarlos en cuenta, ayudarlos...