XXVI Domingo del Tiempo Ordinario 25 de septiembre de 2016
Muy
buenos días, hermanas y hermanos. ¡Sintámonos bienvenidos a la casa del Señor! Aprovechemos de saludar a quienes están
compartiendo nuestra Celebración del XXVI Domingo Ordinario, dejando que
nuestros corazones se llenen de buenos deseos por ellos, recibiendo los suyos (animar a saludar)… Ciertamente,
es una buena manera de encontrarnos con el Señor.
Ahora,
dejemos que nuestro corazón se centre en el Señor, a quien hemos de entregar
estas personas a quienes acabamos de saludar y cada elemento y momento de
nuestra existencia. ¡Él sabrá qué hacer! Por eso, conviene que nos dispongamos
a vivir y participar en la Celebración en la que el mismo Jesús se nos
entregará.
La
Palabra de este día nos alerta sobre la manera en que vivimos, porque nuestra
mirada muchas veces se queda en nosotros o en nuestros círculos más íntimos y
se olvida que hay muchos en torno a nosotros que podrían vivir un poco mejor si
tan solo nos dispusiéramos a acercarnos, tomarlos en cuenta, ayudarlos un poco.
Que el Señor nos conceda la gracia de saber cómo ser cristianos auténticos.
PENITENCIAL
1.
Porque sólo nos importa nuestro disfrute y olvidamos tener misericordia con
quienes nos rodean. ¡Señor, ten piedad!
2.
Porque nos hacemos llamar ‘cristianos’, pero olvidamos practicar el estilo de
vida que Jesús nos propuso como modelo. ¡Cristo,
ten piedad!
3.
Porque nuestra fe es solo teoría que se olvida de vivir ‘el Mandamiento’ del
amor, ¡Señor, ten piedad!
MONICIONES SOBRE LAS
LECTURAS
PRIMERA.- Hoy
el profeta Amós describirá la suntuosidad de quienes centran sus vidas en el
poder y la riqueza y, llenos de placeres, ignoran lo que sus sentidos perciben,
a saber: hay mucha gente cerca de ellos sufriendo, en la miseria, necesitando
gestos de amor. Tengamos cuidado, porque estas conductas llevan a las personas
a la muerte real.
SALMO.- Estamos
llamados a ensalzar y glorificar a Dios con nuestras actitudes, nuestras
palabras, nuestra oración. Con el salmo 145 lo haremos seguidamente. ¿Por qué?
Porque el primero en demostrar cómo es que debemos amar ha sido el Señor, que
cuida de nosotros con amor indescriptible en las circunstancias en que nos
encontremos.
SEGUNDA.- Quien
se considere cristiano debe guardar ‘el Mandamiento’, practicando ‘la justicia,
la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza’. Seguro que, por
hacerlo, Timoteo es llamado ‘Hombre de Dios’ por Pablo en la Primera Carta que este
le dirige y de la cual leeremos hoy un nuevo fragmento.
EVANGELIO.- Las
parábolas de Jesús nos enseñan lo que la teoría no. El Evangelio de San Lucas
nos narra hoy la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, relativa al mal
uso de las riquezas. Porque cuando hacemos del dinero –y de lo que este nos
brinda- nuestro centro de vida, muy pronto estaremos dejando de lado a Dios y a
las personas.
ORACIÓN DE LOS FIELES
1.
Por la Iglesia, para que se sepa llamada a servir a los más pequeños y
necesitados con esmero, sin ver las diferencias sino el gran amor que Dios nos
tiene a todos. Roguemos al Señor.
2.
Por los gobernantes, los políticos, los servidores públicos. Para que, dejando
a un lado sus diferencias, trabajen por fomentar una justa distribución de la
riqueza para todos los ciudadanos en donde ellos son responsables. Roguemos al Señor.
3.
Por quienes no tienen un grupo familiar, de amigos o de fe que les pueda socorrer
en sus dificultades. Por los que viven en soledad y no han descubierto las
bondades del servicio desinteresado. Roguemos
al Señor.
4.
Por todos los que estamos en esta Eucaristía. Para que nuestros sentidos
espirituales sepan ver a Dios, escucharlo
y sentirlo; para que puedan descubrirlo en los más necesitados. Roguemos al Señor.
5.
Por todos los niños y jóvenes que han abandonado su fe por enseñanzas recibidas
en páginas de ateos. Por sus padres y demás responsables, para que sepan estar
cerca para guiarlos a Dios. Roguemos al
Señor.
6.
Por todos nuestros sacerdotes, religiosos y religiosas, especialmente los que
están confundidos, enfermos o debilitados en el amor o el servicio. Roguemos al Señor.
7.
Por quienes sufren por enfermedad propia o ajena, por problemas familiares,
económicos, de trabajo o vivienda, prisión de cualquier tipo, soledad, abandono
o abusos. Roguemos al Señor.
8.
Por todos los difuntos, especialmente los que vivieron alejados de su fe. Roguemos al Señor.
OFERTORIO (Tres familias)
1.
Con esta pequeña mesa queremos entregar,
Señor, nuestro alimento de cada día y nuestro deseo de acoger a quien necesite
nuestra hospitalidad.
2.
Te entregamos ahora la tentación de ser
un título (‘Soy
cristiano, católico, bautizado, servidor,
miembro de tal grupo,…’) y
aceptamos y entregamos el compromiso de, simplemente, ser tu hijo (Soy
hijo de Dios). (Pasa la familia y le pegan al niño todos esos títulos; al final
él se los quita y sus padres le entregan el título correcto, el cual él se
coloca sobre sí)
3.
Creemos que Tú, Señor, eres nuestra fortaleza, pues en ti está nuestra
existencia. Al entregar el pan y el vino
manifestamos públicamente nuestra convicción y fe en tu Presencia
Eucarística, la cual adoramos y agradecemos.
ORACIÓN FINAL
Padre
bueno, que nos has dado en Jesús el modelo de vida a imitar, danos la capacidad
de seguirlo y servir a las personas con quienes nos encontremos, porque Tú nos
amas. Amén.

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