II Domingo de Pascua, 19 de abril de 2020, Divina Misericordia
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Hermanos, bendito Domingo de la Misericordia de Dios! A una semana de la Resurrección del Señor, Jesús vuelve a hacerse presente en medio de sus elegidos entregándoles Su paz. Litúrgicamente hemos estado celebrando ese anuncio de la Resurrección durante los días ‘octavos de Pascua’ de la semana que concluye. Y nos podemos preguntar: ¿Creemos que Jesús padeció, murió y, al tercer día, resucitó? Porque si no nos fiamos del testimonio de los Apóstoles, entonces nuestra fe es demasiado pequeña y no tiene dónde agarrarse. Tendremos, pues, que unirnos al Apóstol Tomás y clamar al Señor diciendo: ‘¡Señor mío y Dios mío!’ Que el Señor derrame sobre nosotros Su Misericordia -que brota de su costado abierto- y dejemos que nuestra fe reviva al punto de transformar hasta las más duras realidades que estamos atravesando a consecuencia de la pandemia o de otras situaciones de dolor. PENITENCIAL v Es tarea de cada bautizado mostrar al mundo una manera de vivir...