¡Hasta luego, Amigo! Un adiós al Padre Arkel
Hablar de alguien es algo muy delicado. Pero, ciertamente, es muy sencillo hablar de quien está vivo, ya que puede hasta corregir lo que de él o de ella estamos expresando. Lo realmente delicado es cuando esa persona de quien hablamos ya no se encuentra en medio de nosotros, ni lo estará más -por lo menos físicamente. En esta ocasión intentaré hablar de alguien que supo estar en el corazón de muchas personas, pero que ahora cambió su dirección, pues ya no es ubicable en dirección geográfica alguna, ya que se ha mudado al cielo. Y, decía, es delicado hablar de quien ya jamás estará porque corremos el riesgo de mitificarle, de santificarle o de distorsionarle. Trataré de no hacerlo, aunque resultaría demasiado fácil. Hace unos cuantos años conocí a un sacerdote bonachón y cariñoso, ...