XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, 16 de noviembre de 2014
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días, hermanos! Seamos bienvenidos, una vez más, a ésta nuestra celebración semanal, donde el Señor hablará con nosotros y nos servirá su gran banquete. A un domingo de concluir el Año Litúrgico, estamos ya en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, casi a las puertas del Adviento, tiempo final y finalista que dará paso a lo nuevo, lo renovado. Muchas veces nos sentimos inútiles y creemos que sólo los demás pueden hacer cosas buenas. Así, nos quedamos paralizados mientras la vida se nos va sin desarrollar aquellas potencialidades que Dios nos entregó. Tal vez no hemos pensado qué haremos al final, cuando debamos rendir cuentas. ¡Ahora es el momento! Debemos descubrir que todos, absolutamente todos, podemos hacer algo –o mucho- por Dios y por los demás. PENITENCIAL 1. Muchas veces somos indiferentes a los problemas de quienes están cerca de nosotros. Señor, ten piedad. (Se cae un niño pero los dos que lo ven prefieren seguir jugando). 2. Señor, con fr...