IV Domingo de Cuaresma, 6 de marzo de 2016
MONICIÓN DE ENTRADA Día domingo, once de la mañana: ¡Día de nuestro encuentro con el Señor! Damos, pues, a todos una muy cordial bienvenida a la Casa de nuestro Padre, que es la Iglesia, al disponernos a celebrar la Resurrección del Señor en el IV Domingo de la Cuaresma. En medio de lo que representa tomar conciencia de nuestro pecado, del dolor que causamos a otros, hoy nos corresponde alegrarnos porque tenemos un Padre que nos ama incondicionalmente y que siempre, siempre, está dispuesto para nosotros. Por eso este día nos lleva, particularmente, al encuentro con el Corazón de nuestro Padre, para quien jamás dejamos de ser sus ‘hijos amados’. La clave estaría en que el pecado ha roto nuestra cercanía con Dios; alejados de Él, requerimos tomar la decisión de reconciliarnos. Esto, aunque suene fuerte no lo es, por cuanto Dios siempre está dispuesto a darnos su amor incondicional. ¡De ahí nuestra alegría! ACTO PENITENCIAL 1. Porque nos alejamos de Dios cuando no tenemos...