Carta a Cristian Eduardo, un catequizando
Mérida; 1 de junio de 2014 Mi querido Cristian Eduardo: ¡No sabes con cuánta alegría he esperado vivir este día! Día de encuentro y de entrega, en que perderás por unos minutos tu condición tan humana para adquirir una nueva, más semejante a la divina: Dios y Tú convertidos en hermosa Unidad, capaz de romper y reconstruir. ¡No sabes cuánto lo había esperado! Durante el tiempo de tu preparación he tenido muchas dudas. Me he preguntado si realmente tú merecías vivir este Primer Encuentro Eucarístico. En verdad, ninguna persona es merecedora de la Gracia tan magnífica que va a ser recibida; pero sí me corresponde cuidar de aquellos que la han de recibir. Es probable, Hijo, que no hayas aprendido muy bien las oraciones. Eso no estará muy bien… mas, sin embargo,...