XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, 11 de septiembre de 2016
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días tengamos todas y todos! Hoy vamos a comenzar este encuentro fraterno observando cómo están las puertas de la casa de Dios. ¿Cómo están? Ciertamente, están abiertas de par en par. Y es, precisamente, así como el Señor tiene sus brazos hacia nosotros: abiertos, completamente abiertos, para acogernos, ayudarnos y levantarnos. Nuestro Señor quiere que entendamos una cosa: Dios es nuestro Padre. A Dios lo solemos hacer según nuestras ideas y medidas: Padre fuerte y hasta violento, que poco escucha a los pequeños, que siempre hace su voluntad aunque nos haga sufrir… Pero, hoy san Lucas nos presentará la auténtica imagen de Dios Padre: amoroso, tierno, siempre presente, dispuesto a todo con tal de salvarnos; el que siempre está dispuesto a perdonarnos porque es fiel y nos ama sin medida. En medio de las situaciones que se hayan podido presentar durante la semana seguro que hemos necesitado ser perdonados y perdonar gestos, actitudes ...