VIII Domingo del Tiempo Ordinario, 26 de febrero de 2017
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días tengan todas y todos ustedes! Sean bienvenidos al banquete que Jesús nos ofrece en este Octavo Domingo del Tiempo Ordinario. Como cristianos, estamos llamados a vivir intensamente la vida, sabiendo que hay Alguien que está dispuesto a ayudarnos siempre, pues le somos de gran valor y nos ama con locura. Por lo tanto, sobran tantas preocupaciones inútiles que –a más de robarnos la paz- nada pueden hacer para que alcancemos éxito y seamos felices. Porque podemos refugiarnos en el pasado u ocultarnos tras un futuro incierto y, sin embargo, estaremos desubicados de nuestra realidad y de las posibilidades de nuestro Dios. ¡Confiemos en nuestro Dios! PENITENCIAL 1.- Porque nuestro amor no se entrega plenamente por el que ama, sino que ve conveniencias ¡Señor, ten piedad! 2.- Porque juzgamos ligeramente la fe de los demás y calificamos lo que exteriormente observamos. ¡Cristo, ten piedad! 3.- Porque invertimos el valor de nuestras necesid...