Hacernos presentes
Con gusto profundo he observado el desarrollo de la participación de un niño en mi parroquia. Habiendo llegado un poco más tarde que los demás, este niño se ha involucrado en las actividades de la misma con entusiasmo y, aparentemente, con plena disposición a continuar y permanecer. Decir esto sobre una actividad relacionada con Dios es mucho hoy en día. A nuestro mundo no le interesa tanto este tema, o, por lo menos, eso es lo que a simple vista podemos percibir. Se le conoce como «Mundo sin Dios» ya desde el primer Salmo de la Biblia. Los catequistas constantemente se lamentan de que los niños y jóvenes no participan, lo cual, en realidad, es consecuencia de su entorno familiar, sus valores y prioridades. Por otra parte, no es que sea un asunto que te haga popular o del que puedas hablar fácilmente con tus compañeros y amistades, las cuales, aparte de llamarte fanático, harán lo posible porque participes en otro tipo de actividades ajenas a la fe. Dentro de esta decisió...