XV Domingo del Tiempo Ordinario, 10 de julio de 2016
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días, hermanos y hermanas! Reciban nuestra más cordial bienvenida a esta Eucaristía del Décimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario. Buen momento es este para pensar si el amor que vivimos refleja nuestra vida y la produce. Porque no se produce lo que no se tiene. Por lo tanto, el amor a Dios debe vaciarse en el amor a las personas. Porque, así como Cristo es el principio y fin de todo, así el amor desinteresado ha de ser el principio básico de nuestra existencia y el fin último que nos motive. Porque el Mandamiento del amor no puede tomarse como una imposición que tenemos que cumplir sino, más bien, como una necesidad de vida que nos debe llevar a la plenitud de nuestra condición de hijas e hijos de Dios. Así que, mira a quien está a tu lado y deja que tu corazón manifieste, desde ya, que el Señor mueve tu existencia. PENITENCIAL · Pertenezco a la Iglesia Católica por el bautismo, pero d...