XXXII Domingo Ordinario, 10 de noviembre de 2019
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días, hermanas y hermanos! Reunidos para celebrar el Día del Señor en este XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, hemos de hacer confesión de fe en Jesucristo muerto y resucitado. Este hecho es fundamental para confesar nuestra convicción en que nosotros también resucitaremos a una nueva vida, llenos de alegría, gozo perfecto, amor y paz. La súplica que corresponde es, con sencillez: creo, Señor, pero aumenta mi fe. Sin importar los momentos de dolor que tengamos que atravesar, la esperanza nos conducirá al logro de esta meta de vida verdadera. Llenémonos, pues, de la alegría y la esperanza de seguir el camino que Jesús inició con su Resurrección y esforcémonos por conseguirlo. Fe firme, alegría en medio de las dificultades y misericordia transformadora, todo esto nos ha de mantener. PENITENCIAL Porque, Señor Jesús, nos das vida eterna, aunque no lo tengamos en cuenta. ¡ Señor, ten piedad! Porque vivimos una fe cómoda que se deja de...