XXIV Domingo Ordinario, 15 de septiembre de 2019
MONICIÓN DE ENTRADA ¡Muy buenos días, hermanos! Al comenzar este encuentro fraterno observemos cómo están las puertas de la casa de Dios. ¿Cómo están? Ciertamente, están abiertas de par en par. Y es, precisamente, así como el Señor tiene sus brazos hacia nosotros: abiertos, completamente abiertos, para acogernos, ayudarnos y levantarnos. Nuestro Señor quiere que entendamos una cosa: Dios es nuestro Padre, nos ama y por eso nos perdona. Hoy san Lucas nos presentará la auténtica imagen de Dios Padre: amoroso, tierno, siempre presente, dispuesto a todo con tal de salvarnos; el que siempre nos perdona porque es fiel y nos ama sin medida. Todos necesitamos ser perdonados y perdonar gestos, actitudes y omisiones en nuestro prójimo, así como en nosotros mismos. Pero, ¿seremos capaces hasta de perdonar nuestros propios errores? Iniciemos esta celebración cantando y alabando a Dios. PENITENCIAL 1. Porque olvidamos interceder por quienes se han equivocado; por el contrari...