XXVII Domingo Ordinario, Misa Familiar, 6 de octubre de 2019

MONICIÓN
DE ENTRADA
¡Muy buenos días tengan
todas y todos ustedes! Quisiéramos se sintieran todos en su casa, pues ésta es la Casa de Nuestro Señor, quien
un Domingo más nos ha recibido para alimentarnos con la presencia de Jesús, su
Palabra y para comulgar la
Eucaristía. Hemos llegado al XXVII Domingo Ordinario,
aproximándonos al Adviento.
Hoy, los Apóstoles
piden al Señor Jesús que les aumente la fe. La petición es bastante lógica y
humana, pues es fácil y frecuente que todos tengamos dudas. Así que hoy
podríamos revisar el termómetro que mide nuestra confianza, nuestro amor y
nuestro seguimiento a Jesús y que nos dice cómo está nuestra fe. Y, para que el
Señor “suba la temperatura de nuestra fe”, unámonos al grupo de Apóstoles
pidiéndole: ‘Señor, auméntanos la fe’.
PENITENCIAL
1. Porque la fe es
asunto que no nos interesa, ha perdido actualidad. ¡Señor, ten piedad! (puede presentarse una cubitera con hielos)
2. Por los momentos en
que pedimos aumento de nuestros derechos, dinero, amigos… y no pedimos fe al
Señor. ¡Cristo, ten piedad! (Se pueden enseñar una
bolsa con dinero, la palabra derechos, fotografías de famosos...)
3. Porque muchas veces
preguntamos demasiado sobre Ti, Señor, y poco sobre la verdad o la mentira de
lo que nos rodea. ¡Señor, ten piedad!
(Se
puede enseñar una cartulina con un gran interrogante)
MONICIÓN
SOBRE LAS LECTURAS
La fe es un don
precioso que podemos -y debemos- pedir que sea aumentada, tal y como hicieron
los Apóstoles. Es una disposición a seguir el camino de Jesús para superar
nuestras naturales debilidades y lograr sentarnos, un día, a la mesa del
banquete eterno en el cielo. Todos lo sabemos: necesitamos que Dios incremente nuestra
fe porque, sin su ayuda, la fe no es posible, ya que es un don divino. Por eso,
Jesús acierta cuando dice que nuestra fe ni siquiera llega al tamaño de la
semilla de la mostaza. Con tantísimas personas, clamemos al Señor para que
aumente nuestra fe.
ORACIÓN
DE LOS FIELES
1. Por la Iglesia. Por el Papa
Francisco y nuestros Obispos …, para que nos enseñen a mirar al cielo. Para
que no se acobarden ante un mundo que pide “aumento de todo” y “disminución de
Dios”. Oremos.
2. Comienza el mes de
octubre, dedicado al rezo del Santo Rosario. Para que aprendamos a rezarlo.
Para que veamos en la repetición de las “avemarías” un decir “te quiero” a la
Virgen María, un ‘¡Aquí estoy!’ para seguir a Cristo. Oremos.
3. Por los que no
tienen fe, no desean tenerla o la han perdido. Para que la luz del Espíritu
Santo salga a su encuentro junto con la fuerza de nuestra oración. Oremos.
4. Por todos nosotros.
Para que se nos note por dentro y por fuera que somos cristianos. Para que no
demos tanta importancia a lo que nos enseña el mundo, pues puede ser
perjudicial para nosotros. Oremos.
5. Además, en este mes
de octubre, tengamos un recuerdo especial por todos los misioneros, para
que aumente su presencia en los lugares más pobres y necesitados de la tierra. Oremos.
6. Por las benditas almas del Purgatorio,
para que gocen de tu Presencia, Señor. Oremos.
OFERTORIO
1. Con este termómetro queremos simbolizar nuestro
deseo de mantener en temperatura nuestra fe y nuestra confianza en Dios. (Se puede confeccionar
un termómetro en corcho. En la parte superior ha de poner “fe”. En la inferior
“frío”.)
2. Con estos granos de mostaza (si no los hay, se
pueden sustituir por trigo, arroz….) queremos simbolizar nuestro deseo de crecer a
la sombra de la Eucaristía,
de la oración y de la Palabra
de Dios.
3. Además, en este mes de la Virgen del Rosario,
queremos ofrecer al Señor “estos cinco
globos” y simbolizar con ellos los Misterios de Gloria de este domingo: la Resurrección del
Señor; su Ascensión; la Venida
del Espíritu Santo; la
Asunción de la
Virgen y su Coronación. Que no olvidemos rezar, en estos
días, el Ave María a la
Virgen.
4. Finalmente, con el pan y el vino, sabemos que nuestra fe aumenta. La Eucaristía, cuando se
vive, es pan que Dios envía para que nuestra vida cristiana no se
debilite.
ACCIÓN DE GRACIAS
Nuevamente queremos darte gracias, Señor, por
nuestra fe, recibida en el bautismo y acrecentada con tu Palabra, el Alimento
Celestial y la intercesión de nuestros hermanos. Que tus bendiciones nos
fortalezcan en la fe durante nuestro caminar para que podamos vivir junto a Ti
el Banquete eterno. Amén.

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