XXXI Domingo Ordinario, Misa Familiar, 4 de octubre de 2018
ENTRADA
¡Bendito día del Señor para todos los hermanos!
Les damos la bienvenida al Banquete Eucarístico del XXXI Domingo Ordinario,
cuando se nos invita a vivir lo fundamental: el amor.
Dios nos ha enseñado que amar es lo esencial. Por eso quiere que lo amemos a Él por encima de
todas las cosas, pero, además, que amemos a los demás como a nosotros mismos.
Así, siendo instrumentos del divino amor,
engrandeceremos nuestras vidas y descubriremos la verdadera felicidad.
PENITENCIAL
1.
Porque nuestro amor es por conveniencias y
pasajero, ¡Señor, ten piedad!
2.
Porque no siempre somos elementos de enlace con
Dios, con lo bueno, con el amor auténtico, Cristo,
ten piedad!
3.
Porque nuestro amor es selectivo y muchas veces
nos guiamos por puras apariencias, ¡Señor,
ten piedad!
MONICIÓN
A LAS LECTURAS
Se nos invita a amar a Dios y al prójimo. Esta
es una proposición que ningún cristiano debe dejar de lado y que, además, deben
ir juntas, concediéndonos dicha verdadera. Por eso el salmista manifiesta
admiración y amor profundos a Dios, ya que se siente muy amado y favorecido.
ORACIÓN
DE LOS FIELES
1.- La
gran familia de los hijos de Dios es la Iglesia. Oremos para que actuemos
con verdadero amor, siempre dispuestos a servir y perdonar. Oremos.
2.- Legalismos
y normas de comportamiento no nos deben identificar como cristianos. Que el
amor expresado con hechos desinteresados sea el distintivo de todo católico. Oremos.
3.- Muchas veces pensamos en lo que haríamos si
tuviéramos mucho dinero… y nos quedamos en palabras. Si tratamos de
remediar las necesidades de quienes nos rodean, tanto materiales como
espirituales, seguro que viviremos en un mundo mejor. Oremos.
4.- La
tendencia del mundo en avanzada es la de imponer su parecer dejando de lado el
respeto al ser humano, tan diverso. Que Dios nos ayude a descubrir Su
presencia en lo que somos, decimos y hacemos. Oremos.
5.- Muchos
que están físicamente cerca sufren tristeza, soledad, abandono, enfermedad o
necesidades materiales. Que todos puedan sentir y descubrir tu amor por
ellos, Señor, en nuestras atenciones y cariño. Oremos.
6.- Jamás
olvidemos a nuestros difuntos, a tantos que ya han partido, dejando obras de
amor y servicio. Que reciban la vida en la cual creyeron. Oremos.
OFERTORIO
1.- Traemos hasta el altar este gran número uno, relativo al puesto que
queremos darte, Señor, en nuestras vidas, porque reconocemos que Tú has de ser
el Número Uno, ya que no hay otro como Tú, a quien queremos seguir y reflejar.
2.- Y,
porque Tú eres nuestra fortaleza, Señor, te representamos en esta roca, de indudable firmeza, dispuestos
a cubrirnos con su sombra mientras pase cualquier tormenta en nuestras vidas, y
a ofrecerte como soporte para quienes Te necesiten.
3.- Escogiste hacerte presente en el pan y el vino, de manera que no te
distinguen nuestros sentidos físicos, pero, sí, nuestros sentidos espirituales,
que se nutrirán con tu Presencia. ¡Gracias por ser nuestro Alimento!
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