XXII Domingo Ordinario, Misa Familiar, 3 de septiembre de 2017
MONICIÓN DE ENTRADA
¡Muy buenos días para todas y todos al darles
la bienvenida a la Eucaristía de este Domingo XXII del Tiempo Ordinario!
Más sencillo que imitar a otros es hacernos
imitar. Hacer lo que otro hace implica observación, cercanía, seguimiento,
valoración, identificación, ver las cosas desde ese punto de vista particular y
experimentar estilos iguales o similares.
En todo caso, seguir a alguien nos coloca
detrás -nunca adelante- y en constante esfuerzo por mantenernos cerca e
identificados como ‘seguidores’. El cristiano ha de seguir a Jesús y, por lo
tanto, llevar consigo su cruz.
PENITENCIAL
1.
Porque nuestra fe nos resulta incómoda por el estilo de vida a que nos
compromete o el ‘qué dirán’. ¡Señor, ten piedad!
2.
Porque queremos seguir a Cristo desde una forma de vida no cristiana, sino como
nos la ofrezcan las modas o las redes. ¡Cristo,
ten piedad!
3.
Porque suponemos que ser cristianos nos debe librar de sufrimientos y
condenamos a Dios por cualquier dolor que experimentemos. ¡Señor, en piedad!
MONICIÓN A LAS LECTURAS
Vivir al
estilo exigente de la Palabra de Dios puede resultarnos abrumador; pero el
creyente ha de ser auténtico y congruente con la voluntad de Dios, sin temores
ni medias tintas pues, realmente, lo que Dios nos propone es el camino de la
gracia. Por eso no importa seguir a Jesucristo cargando nuestra cruz, ya que su
Reino será la recompensa.
ORACIÓN DE LOS FIELES
1.
El mundo se aleja de Dios. Oremos por la
Iglesia, por el Papa, los obispos y sacerdotes. Para que lleven el mundo a
Cristo, a pesar de la cruz que tengan que cargar. Roguemos al Señor.
2.
Gobernantes y directores de grupos
humanos los explotan y les dan pesadas cargas. Para que gobiernen y dirijan
con sentido de solidaridad y honestidad, favoreciendo el bien de todos. Roguemos al Señor.
3.
Hay gente valiente siguiendo a Cristo,
su estilo de vida y su experiencia del Reino de Dios, a pesar de las
persecuciones. Oremos para que su fe
sea alegre y confiada y el mundo entero aprenda de ellos. Roguemos al Señor.
4.
Por todos nosotros, para que seamos
instrumentos del amor de Dios y animemos, así, a muchos a vivir conforme a la
voluntad divina. Roguemos al Señor.
5.
Por todos los que sufren, los enfermos
de la comunidad y demás conocidos, para que superen su dolor y se puedan
enfocar en Cristo Jesús, el Señor, para vivir con esperanza. Roguemos al Señor.
OFERTORIO
Entregamos y presentamos nuestras vidas con el pan y
el vino que se convertirán muy pronto en Cuerpo y Sangre de Cristo, seguros
de recibir la vida verdadera, la alegría, la esperanza y la fortaleza para
cargar la cruz de cada día. ¡Gracias, Señor, por quedarte con nosotros!
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