Solemnidad de la Ascensión del Señor, 28 de mayo de 2017
MONICIÓN DE ENTRADA
¡Muy buenos días, hermanos y hermanas! Sintámonos
bienvenidos a este gran día, Día del Señor, en el cual celebramos la Solemnidad
de la Ascensión de Jesús a los cielos.
El Señor ha cumplido su misión y corresponde
a su Iglesia llevar el mensaje del amor de Dios a todo el mundo. Es día de
mirar al cielo y a los hermanos, con sus situaciones tan diversas. Muy pronto
Jesús enviará al Otro Defensor, el Espíritu que procede del Padre y del Hijo,
que nos ayudará a dar gloria a Dios y ser testimonio de amor verdadero.
PENITENCIAL
1.
Porque nos encanta soñar con un mundo más humano, hecho con el esfuerzo de …
los otros. ¡Señor, ten piedad!
2.
Porque olvidamos que somos Iglesia, esto es: Cuerpo glorioso de Cristo, quien
lleva todo a su plenitud. ¡No confiamos en su poder! ¡Cristo, ten piedad!
3.
Porque dejamos de lado el envío recibido como bautizados de llevar la Palabra
de Jesús y de amar a Dios y al prójimo. ¡Señor,
ten piedad!
MONICIONES SOBRE LAS
LECTURAS
PRIMERA.- En los Hechos de
los Apóstoles encontramos la narración de Lucas sobre cómo ocurrió la Ascensión
del Señor. Jesús ya no vivirá en casa alguna, sino que, desde la Gloria que le
ha correspondido siempre, vivirá en todos los que lo acepten. Por supuesto, la
mirada de sus seguidores ha de fijarse en la misión que Él mismo les asignó:
llevar su Palabra a todos y amar y servir a ‘sus pequeños’.
SALMO.- Es un salmo que
narra la victoria de los Macabeos sobre los opresores del Pueblo de Israel.
Dios es considerado el dueño de toda la tierra y se equivocan gravemente los
que atentan contra el pueblo de su propiedad. Realmente, el versículo 6 –que
utilizamos como fórmula responsorial— es verdaderamente profético para esta
conmemoración de la Ascensión.
SEGUNDA.- La segunda
lectura, tomada de la Carta de san Pablo a los Efesios, refiere cómo sobre
Jesús no existe poder, principado, fuerza o dominación alguno pues, resucitado,
todo ha sido sometido bajo sus pies, está sentado a la derecha del Padre y es
Cabeza de su Iglesia.
EVANGELIO.- Jesús asciende a
los cielos. San Mateo concluye su Evangelio con las últimas palabras de Jesús
para sus fieles: lleno de todo poder en el cielo y en la tierra, entonces y
siempre, Jesucristo los envía a multiplicar sus enseñanzas a nuevos discípulos,
bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Podrán
confiar en que Él siempre estará con ellos.
ORACIÓN DE LOS FIELES
1.
La Iglesia necesita -al mismo tiempo-
mirar al cielo y ponerse en camino de evangelización y servicio constante.
Para que los bautizados acompañemos a los consagrados en las actividades de
evangelización, adoración y encuentro
sacramental y prestemos nuestras potencialidades para ayudar en la superación
de toda la comunidad. Roguemos al Señor.
2.
La Iglesia de Cristo ha de contar con su
presencia en medio de cualquier circunstancia. Para que aprendamos a
misionar al estilo del Espíritu Santo. Roguemos
al Señor.
3.
La evangelización camina con la vida
sacramental y el servicio comunitario. Para que descubramos el gozo que
ambos aspectos del amor de Dios pueden producirnos. Roguemos al Señor.
4.
Muchas personas han perdido la ilusión
de vivir por el sufrimiento físico o espiritual. Encomendamos a todos los
que sufren enfermedad, dificultades familiares o económicas, opresión o
encarcelamiento físico o espiritual. Roguemos
al Señor.
5
Necesitamos al Espíritu Santo para
seguir amando y descubriendo el rostro del Padre y la Presencia de Cristo entre
nosotros. Para que nos acojamos a la fuerza transformadora del Espíritu de
Dios. Roguemos al Señor.
6.
¿Y dónde están los niños, niñas y
jóvenes que han recibido por primera vez a Jesús Eucaristía o el regalo de la
Reconciliación? ¡Que no te olviden, Señor! Roguemos al Señor.
OFERTORIO
1.
Pan y vino han de ser, muy pronto, Cuerpo y Sangre de Cristo. Queremos expresar
nuestra convicción de que la acción sacerdotal sobre aquellas ha de producir el
Milagro del amor de Jesús que se dona a cada persona que crea en Él y lo busque
con corazón arrepentido.
ACCIÓN DE GRACIAS
Gracias,
Padre, por confiar en tus pequeños hijos para llevar el Evangelio de la
Salvación a todos, acompañados por tu Santo Espíritu. Amén.


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