Jueves Santo Misa Vespertina de la Cena del Señor 2 de abril de 2015
MONICIÓN DE ENTRADA (Justo antes de la entrada del sacerdote
y sus ministros o apóstoles, en silencio hasta el altar. Se sigue con el canto)
¡Muy buenas tardes,
hermanas y hermanos! Ha quedado atrás ese tiempo de preparación cuaresmal para
encontrarnos con las últimas horas del Señor, Jesús: Ha llegado Su hora. Jesús
nos enseñará muchas cosas, es Su último chance de hacerlo; hasta nos enseñará
con Su silencio. Por esa razón conviene que aprovechemos cada instante de esta
Celebración festiva: palabras, gestos y silencios.
Pero, ¿qué
celebramos hoy? Hoy Jesús nos regala Su Presencia amorosa en medio de nosotros,
esto es, la Eucaristía. Nos entrega el gran ejemplo de amor y servicio a los
demás al lavar los pies a Sus Apóstoles. Y, como Él es congruente, nos entrega
el precioso don del Sacerdocio ministerial. ¡Tenemos sobradas razones para
celebrar y alegrarnos! Pero, por encima de esto, tenemos sobradas razones para
agradecer a Dios.
Recibamos en
silencio al sacerdote y a quienes le acompañan.
PENITENCIAL
1. Valoramos mucho
el alimento para nuestro cuerpo, pero despreciamos muchas veces el alimento
para nuestra alma. Señor, ten piedad.
2. Apreciamos que
nos sirvan en nuestras necesidades, pero rehuimos el servir a los demás. Cristo, ten piedad.
3. Aunque
encontramos Tu socorro a través de ellos, no intercedemos por nuestros
sacerdotes ni Te pedimos santas y perdurables vocaciones a la vida sacerdotal.
Además, aprovechamos cualquier ocasión para hablar mal de ellos. Señor, ten piedad.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
PRIMERA.- La
Primera Lectura, tomada del Libro del Éxodo, constituye una verdadera profecía
en torno a Jesús, la víctima sin mancha.
En ella se refiere la cena de la Pascua de los judíos con la que se recordaba
la liberación del pueblo del dominio del faraón.
SALMO.- El
Salmo 115 era una plegaria de acción de gracias por las enfermedades curadas;
para nosotros constituye un cántico de alabanza al Señor, que nos ha salvado. En
efecto, Jesús instituyó la Eucaristía
para nuestra salud eterna.
SEGUNDA.- Como
Segunda Lectura tendremos un breve extracto de la Carta de San Pablo a los
Corintios, que constituye el más antiguo
relato sobre la institución de la Sagrada Eucaristía. Utilizaremos sus palabras
como parte del rito de la Consagración en este día. Prestemos especial atención
y escuchemos con recogimiento.
EVANGELIO.- El amor no es algo externo a nosotros, que debe medio darse: hemos de darnos a plenitud.
Eso nos enseña Jesús al realizar el Lavatorio de los pies, según narra el
Evangelio de Juan que se nos proclamará seguidamente. ¡Es amor sin límites! En
Jesús no hay puestos de honor, solo rodillas dobladas para servir, manos que
dan: Amor extremo que hemos de imitar!
MONICIÓN ANTES DEL LAVATORIO
Es muy significativo
el gesto que presenciaremos a continuación. El sacerdote repetirá la acción de
Jesús al lavar los pies a los Apóstoles, aquí representados por estos hermanos.
El Señor dobla su rodilla, humildemente, cual hacían los esclavos ante el
hombre libre, entregando su Amor y dejando un ejemplo a sus Apóstoles, quienes –por
lo menos desde ese momento- habrían de comprender que su misión tenía toda que
ver con el servicio a las personas. El Lavatorio de los pies nos pone, además,
ante aquellos que han decidido continuar viviendo la gran enseñanza de Jesús, a
quien ven, encuentran y sirven en las otras personas.
ORACIÓN DE LOS FIELES
1. Por la Iglesia, para
que sea consciente de la necesidad de transmitir todos, cada día, el amor que
el Señor nos tiene. Roguemos al Señor.
2. Por los
sacerdotes, otros Cristos, para que llenos del Espíritu Santo, sirvan solo a
Dios y continúen haciendo presente a Jesús en todos los altares y lugares del
mundo. Roguemos al Señor.
3. Oramos por todos
los sacerdotes y, especialmente, por los nuestros. Para que puedan vencer las
tentaciones que les presenta el mundo y caminar hacia su propia salvación. Para
que nuestras oraciones les acompañen y ayuden en este caminar. Roguemos al
Señor.
4. Por quienes
sienten el llamado a la vida sacerdotal, para que sepan escuchar la Voz del
Señor y encuentren quien les anime y apoye en su decisión. Roguemos al Señor.
5. Por nosotros aquí
reunidos, para que aceptemos la invitación de participar en Su Mesa, que Él
dejó abierta para cada uno de nosotros. Roguemos al Señor.
6. Por todos los
niños y jóvenes del mundo, para que se sientan atraídos por Jesús de Nazaret,
que nos dejó la Eucaristía para estar siempre con nosotros y fortalecernos en
nuestro caminar. Roguemos al Señor.
7. A Jesús se Le
encuentra en los que sufren. Para que jamás lo olvidemos. Para que Le descubramos
en ellos. Roguemos al Señor.
8. Para que vivamos el
próximo Año Jubilar de la Misericordia con corazones bien dispuestos para
descubrir al Señor que nos llama a servirle
en Sus pequeños. Roguemos al
Señor.
OFERTORIO (Se llevan
hasta el altar la estola sacerdotal, el cáliz y las vinajeras)
Creemos, Señor, que
debemos darte gracias cada día y en cada Eucaristía. Pero hoy, especialmente,
porque Tú quisiste dejarnos en cada
sacerdote alguien que Te representara para la administración de la vida
sacramental, para hablar en Tu nombre y acompañarnos en nuestra vida de fe. De
ellos recibimos Tu gracia en cada Eucaristía,
sobrepasando nuestra condición de pecadores y sometiéndola a Tu Misericordia. ¡Gracias,
Señor!
MONICIÓN PARA LA RESERVA Y PROCESIÓN AL MONUMENTO
Ya concluyendo
nuestra Celebración, acompañaremos en procesión al ‘Amor de los Amores’, al
Señor Jesús, vivo y presente en Su Cuerpo Eucarístico. Le dejaremos reservado,
para la comunión del Viernes Santo, allí en el Monumento que se ha preparado
para tal fin con mucho amor. Seguidamente, pues, el sacerdote tomará el Cuerpo
de Cristo en los vasos sagrados y Lo llevará al Sagrario. Dejémonos conmover
por Él, por Su amor, por Su entrega total. Dispongámonos a acompañarle y
adorarle.
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