SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA 08 de Diciembre de 2014
MONICIÓN DE ENTRADA
¡Muy buenas noches
tengan todas y todos ustedes! Realmente
es muy fácil para todos nosotros evocar imágenes negativas, que destruyen y nos
deprimen: son recuerdos pesados,
aburrimientos, tristezas y -¿por qué no decirlo?- pecados. Se hace necesario dar un cambio a nuestra
mirada: debemos mirar alguna cosa bella,
alguien que sea bueno.
Hoy, María
Inmaculada se nos presenta radiante de LUZ, cual imagen hermosa del Tabor,
resplandeciendo y dando ánimo a todos sus hijos e hijas. Por esa razón nos hemos reunido hoy en torno
a la Mesa del Señor, para alabar la pureza y la gracia hechas MUJER en María
Inmaculada, suplicando de Ella fuerza y coraje para reanimar nuestros estilos
de vida.
La Solemnidad de
María Inmaculada constituye, además, motivo de júbilo para el pueblo merideño,
por cuanto celebramos a la patrona de nuestra ciudad y de nuestra
arquidiócesis. Que sus bendiciones abundantes nos muevan a hacer en nosotros –cada vez más- la Voluntad de Dios, que es perfecta.
Con profunda
alegría dispongámonos a iniciar esta celebración.
MONICIÓN PRIMERA LECTURA
El autor del Génesis nos plantea
aquello de la desobediencia del hombre a Dios y, contrariamente, deja ver que
la descendencia de una mujer vencerá la acción del mal. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Gen 3,9-15.20)
Lectura del libro del Génesis
Después de que el
hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó
al hombre y le preguntó: “¿Dónde
estás?” Éste le respondió: “Oí tus pasos en el jardín y tuve miedo,
porque estoy desnudo, y me escondí”.
Entonces le dijo Dios: “¿Y quién
te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has
comido acaso del árbol del que te prohibí comer?” Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me
ofreció del fruto del árbol y comí”. El
Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué
has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí”. Entonces el Señor Dios dijo a la
serpiente: “Porque has hecho esto, serás
maldita entro todos los animales y entre todas las bestias salvajes. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás
polvo todos los días de tu vida. Pondré
enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; y su
descendencia te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su
talón”. El hombre le puso a su mujer el
nombre de “Eva”, porque ella fue la madre de todos los vivientes. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 97)
R/ Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha
hecho maravillas.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues
ha hecho maravillas. Su diestra y su
santo brazo le han dado la victoria. /R
El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. /R
La tierra entera ha contemplado la
victoria de nuestro Dios. Que todos los
pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. /R
MONICIÓN SEGUNDA LECTURA
Fuimos elegidos
por Dios en la persona de Cristo. Por
eso debemos ser santos e irreprochables por el amor; sólo así llegaremos a ser
alabanza de la gloria de Dios.
Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (Ef 1,3-6.11-12)
Lectura de la
carta del apóstol san Pablo a los efesios
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes
de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el
amor. Él nos ha destinado en la persona
de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su
gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en
alabanza suya. Por su medio hemos
heredado también nosotros. A esto
estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y, así, nosotros, los que ya esperábamos en
Cristo, seremos alabanza de su gloria.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R/ Aleluya,
aleluya. Dios te salve, María, llena de
gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres. R/
Aleluya (Lc 1,28)
MONICIÓN DEL EVANGELIO
Una mujer
inteligente; una mujer transparente, que nada se reserva para sí. En este
relato de san Lucas podemos apreciar cómo la abundancia de la gracia de
Dios es un atributo que se une a la ausencia de pecado en María, a quien Dios
había mirado para ser la Madre de su Hijo.
Estemos atentos a lo que Dios nos quiere decir.
EVANGELIO (Lc 1,26-38)
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas
En aquel tiempo,
el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le
dijo: “Alégrate, llena de gracia, el
Señor está contigo”. Al oír estas
palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante
saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le
pondrás por nombre Jesús. Él será grande
y será llamado Hijo del Altísimo; el
Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su
reinado no tendrá fin”. María le dijo
entonces: “¿Cómo podrá ser esto, puesto
que yo permanezco virgen?” El ángel le
contestó: “El Espíritu Santo descenderá
sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo que va a nacer de ti será
llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu
parienta Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el
sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para
Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí
lo que has dicho”. Y el ángel se retiró
de su presencia. Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Con nuestra Madre María Inmaculada queremos presentarte, Señor, nuestras necesidades en este día
tan especial:
1. Oramos para que el estilo de vida de todos los que formamos la Iglesia imite las
virtudes de María y manifieste a todos los hombres y mujeres, de esta
manera, el verdadero amor de Dios. ROGUEMOS CON MARÍA AL SEÑOR.
2. Oramos por
Venezuela y por todos los venezolanos, para que busquemos a María y nos
animemos a ser tocados por la Gracia de Dios. ROGUEMOS CON MARÍA AL SEÑOR.
3. Oramos por la
Iglesia de Venezuela y, particularmente, por la de Mérida. Que se haga dócil a
la Voluntad de Dios y se deje acompañar por Jesucristo, Señor de la Historia,
pues Él le da Su Espíritu. ROGUEMOS CON MARÍA AL SEÑOR.
4. Oramos por
todos los que tienen la responsabilidad de formar a niños y jóvenes para que modelen
con Jesús el corazón de sus estudiantes, recordando el ejemplo de María. ROGUEMOS CON MARÍA AL SEÑOR.
5. Oramos por
todos los padres y madres, para que se esmeren en transmitir a sus hijos e
hijas los auténticos valores humano-cristianos y hagan de la oración, del
rosario, la gran palanca ante las
dificultades de la vida. ROGUEMOS CON
MARÍA AL SEÑOR.
6. Oramos por
nuestros jóvenes para que aprendan a descubrir lo hermoso de la vida, vivan con
alegría e ilusión cada instante y derroten todo desánimo y pesimismo,
recordando las palabras y el ejemplo de vida de María: ‘Hágase en mí lo que has
dicho’. ROGUEMOS CON MARÍA AL SEÑOR.
7. Oramos por
todos los que son probados con problemas familiares, una enfermedad, la pérdida
temporal o permanente de un ser querido, la pobreza, la violencia, el desempleo,
la falta de vivienda propia o cualquier tipo de exclusión, para que recuerden
que Jesús pensaba en ellos cuando aceptó el sufrimiento de la Cruz y se
reconforten en su gloriosa Resurrección.
ROGUEMOS CON MARÍA AL SEÑOR.
MONICIÓN DEL
OFERTORIO
En un día tan
especial como el de hoy, queremos hacer presente al mismo mundo entero sobre la
mesa eucarística que se va a preparar, de la mano de María Inmaculada.
Cada uno de
nosotros representa, con su propio mundo personal, esa totalidad de seres
creados por Dios en un grandioso gesto de su amor hacia la humanidad.
Por esa razón, queriendo todos los presentes
agradecer a Dios Uno y Trino por la vida, por darnos a Jesús y a María, …NOS
PONEMOS TODOS DE PIE… para ENTREGAR AL SEÑOR,
todo lo que somos y tenemos…, todo lo que soñamos y lo que no tenemos…,
todo lo que tememos y hasta lo que no queremos…, para que el Señor dé gloria a
su Nombre al bendecir, transformar y santificar todos esos nuestros espacios.
¡Gracias, Señor! ¡Gracias, María Inmaculada!

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